Nombro a Evita y nombro aquella Eva
nacida a los demás,-y no fue en parto-
cuando el seno furioso de la tierra
vomitó en arcadas, su holocausto.
¿Puede ser una madre sin ser madre
sin unir lo profano y lo sagrado?
¿Puede llegarse al alma de los pobres
con sólo un corazón . . . y con dos brazos?
Entre hospicios y enfermos, un Hada,
para obreros y grasitas, un Enviado,
dedicó los albores de su vida
y su vida a niños, y los ancianos.
La nombro,y en notas se armonizan
pasión, poema, alegría, dolor, barro,
y su imagen con la luz de su sonrisa
las vuelve sinfonía entre mis labios.
Nombro a Evita y digo peronismo
y sube la emoción sólo al nombrarlos,
justicia social, salarios y derechos,
en simbiosis de amor y de calvario.
Qué ciclópeo mandato se auto-impuso:
¡redención y dignidad a los de abajo!
apenas siendo Eva, Eva sin Paraíso
y 33 años nada más . . . ¡por todo plazo!
Prometió volver si no alcanzaba
y vaya si alcanzó . . . ¡Y no es milagro!!!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tus comentarios enriquecen mi conocimiento y me ayudan a mejorar