Son tan pobres tus razones,
tan mínima es la dimensión
que te contiene,
que pretendes reducirme
a tu submundo
porque que al cielo que te cubre
no lo entiendes,
el aire que respiras
es solo el polvo de los días
que perdiste en tu carrera
demencial hacia la nada.
Por eso me encarcelas
en lugares
que pretenden esconderme,
para que ya no me vean,
para que me olviden
aquellos que se abrigaron
con mis caricias
de mujer pobre,
de negra impura y nada bella.
Es por eso
que me otorgas las cadenas
aunque el mundo
grite por mí a cada instante,
por la injusticia,
porque me quieres hundida
lo más debajo posible de la tierra,
me quieres ausente,
me prefieres muerta.
Pero no podrás detener
el torrente que avanza
de la marcha de un pueblo
que ya no descansa
a la sombra del olvido.
¿O es que acaso no sabes
por qué me llamo Milagro?
...alejandro ippolito...
tan mínima es la dimensión
que te contiene,
que pretendes reducirme
a tu submundo
porque que al cielo que te cubre
no lo entiendes,
el aire que respiras
es solo el polvo de los días
que perdiste en tu carrera
demencial hacia la nada.
Por eso me encarcelas
en lugares
que pretenden esconderme,
para que ya no me vean,
para que me olviden
aquellos que se abrigaron
con mis caricias
de mujer pobre,
de negra impura y nada bella.
Es por eso
que me otorgas las cadenas
aunque el mundo
grite por mí a cada instante,
por la injusticia,
porque me quieres hundida
lo más debajo posible de la tierra,
me quieres ausente,
me prefieres muerta.
Pero no podrás detener
el torrente que avanza
de la marcha de un pueblo
que ya no descansa
a la sombra del olvido.
¿O es que acaso no sabes
por qué me llamo Milagro?
...alejandro ippolito...

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